el chaleco antibalas que usé metódicamente
durante casi un año, a razón de tres veces por semana.
Dispará más ahora. Aprovechá que no me moví ni un milímetro de la mira del revólver de tus palabras, que hacen las veces de misiles de plomo pesado que acribillan directo el torso desnudo de mis pensamientos más tremendos y dejan rojo como la carne viva el centro de mi corazón, a la intemperie del sol amarillo y pleno de tu perseverancia de cazador.
Cazador con evidente hambre de presa, de presa con ganas de libertad, de libertad de culpa y cargo, me hago cargo de dejarme cazar.

3 comentarios:
Chaleco que usabas tres veces por semana? Lunes, miércoles y viernes, tal vez?
Ja, qué mala onda!
Sí, jaja!
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