Retomo la idea del arquetipo que hasta aquí nos condujo. Hace unos meses asistí con unos amigos a una fiesta de despedida en la que la (auto-homenajeada) anfitriona se iba a encontrar con un futuro prometedor en el Viejo Continente. Se había disfrazado de Mujer Maravilla. Parecía infalible. Infaliblemente de-ca-den-te, si aclaramos que (además) tenía unas copas encima. La desconocimos. Danzaba desenfrenada por las tarimas de aquel antro. Nadie más llevaba disfraz en la fiesta. Mis amigos y yo huimos entre las sombras, luego de aquel espectáculo ordinario.Días atrás, me entero que aquella Mujer Maravilla había vuelto al barrio, con una mano atrás y otra adelante. Sin ánimo de burla ni resentimiento, me animaría a decir que de golpe se dio un porrazo con su mismísimo “alto”-ego. Me pregunté si alguna vez logramos algo bajo el manto protector del disfraz del superhéroe, mintiéndonos a nosotros mismos, como superados. Acto seguido, recordé –por ejemplo- las veces que en una primera cita una se emperifolla y luego, nada.
A continuación, si le sirve, una modesta recomendación. Encare el toro por las astas. Con la frente bien alta, mi amigo, sin grotescas caparazones. No se va a arrepentir. No importa cuánta gilada se meta encima… nada en el mundo lo va a cambiar.
(miércoles 6 de diciembre de 2006)
3 comentarios:
Pensar que esa noche me enfermé y no pude apreciar a nuestra versión local de la Mujer Maravilla en todo su (decadente) esplendor. Demonios!
8 de diciembre de 2006 19:05:00 ART
De algún modo concuerdo.
Primera cita de emperifollación.
El, camisa lila y pantalón de vestir. Ella, blusita de call center y pollera al tono.
Carruaje, las princesas no viajan en remis.
Primero, la parte de emperi.
Luego, la follación.
Buenísimo mal.
Y luego, la nada.
18 de diciembre de 2006 1:16:00 ART
De no existir el miedo nunca podríamos saber cuando somos grandes. Sin dudar y, de tener siempre certezas, imposible sería saborear el triunfo del acierto y ser descocados no valdría la pena. Qué mejor forma de demostrar que nuestra sangre no es hielo sino con fobias y ascos, manías y odios. De no gozar de esas cuestiones no seríamos humanos, así tal vez, volaríamos con capas y sungas ajustadas, treparíamos paredes y nuestros anillos serían mágicos. De ser ideal esa situación ningún superhéroe viviría con el peso de ser un completo extraño.
26 de diciembre de 2006 21:39:00 ART
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